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Marcar una diferencia

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Vencer a la diabetes y la enfermedad renal

Con información y apoyo, los residentes de San Angelo están implementando cambios en sus estilos de vida para prevenir o controlar enfermedades crónicas.

Andrea Rojas sabía que algo no estaba bien con su salud desde hacía un tiempo. Comía más, pero también adelgazaba. Bebía agua todo el tiempo. Luego, un día de abril, se desmayó antes de ir a trabajar.

Eso la llevó a un centro de atención médica inmediata. Unas horas después, recibió una llamada con los resultados de los exámenes. Su nivel de azúcar en sangre estaba altísimo. El mismo resultado arrojó otro examen, llamado A1C, que mide el control del azúcar en sangre a largo plazo para controlar la diabetes.

"No me había dado cuenta de que estaba tan mal", dijo Rojas, quien vive en San Angelo. "El médico dijo que yo era como una pelota de azúcar caminante. Estaba por entrar en un coma diabético".

El mensaje llamó su atención, pero todavía le costaba entender qué significaba, y tampoco sabía qué hacer al respecto.

Con la ayuda de un especialista de salud en la comunidad de San Angelo Diabetes Coalition, Rojas aprendió sobre cambios en su estilo de vida que la ayudaron a cambiar el curso peligroso en el que estaba.

San Angelo Diabetes Coalition está financiada por un donativo de Niños Sanos, Familias Sanas® de Blue Cross and Blue Shield of Texas.

San Angelo es una ciudad de West Texas con aproximadamente 100,000 habitantes. No es una ciudad pequeña, pero los recursos de salud, especialmente los médicos de cabecera, están algo limitados. Las ciudades más grandes, como Austin y San Antonio, están a más de tres horas de distancia, explicó Leslie Hines, directora del programa de la coalición. "Realmente estamos aislados".

Los residentes de bajos ingresos de la zona tienen mayor riesgo de padecer diabetes y otras enfermedades crónicas en comparación con el resto del estado, según una  evaluación de necesidades de salud de Angelo State University.

La coalición reúne a dos hospitales de San Angelo (Shannon Medical Center y San Angelo Community Medical Center), junto con La Esperanza Clinic, Angelo State University y San Angelo Health Foundation.

Quienes necesitan ayuda para manejar su diabetes son referidos al programa por los médicos de cabecera, o bien lo conocen en ferias de salud y otros eventos comunitarios. Pueden solicitar cobertura sin tener en cuenta el estado de su seguro.

Rojas solicitó cobertura unas pocas semanas después de su desmayo. Lo conoció en un folleto que su hija recogió en el mercado agrícola.

El programa a menudo empieza con una clase de cuatro horas para aprender sobre la diabetes y cómo hacer cambios en la dieta y los hábitos de ejercicios para controlarla.

Las personas que participan en el programa de un año luego se reúnen con Mary Montez, especialista de salud en la comunidad, todas las semanas durante los primeros tres meses. "El objetivo es enseñarles y acompañarlos al principio", comentó Montez. "Queremos que sean capaces de manejar su enfermedad sin nuestra ayuda después de los 12 meses".

Montez también ayuda a los participantes a cubrir otras necesidades. Los guía hacia recursos en la ciudad que asisten a los pacientes con comida, servicios públicos y medicamentos. Si son elegibles, puede ayudarlos a solicitar cobertura de Medicaid o el programa del condado que ayuda a residentes de bajos ingresos a recibir atención médica.

Gracias al donativo de BCBSTX, los pacientes no tienen gastos, sin importar la cobertura de seguro.

Durante 2018, BCBSTX dirigió su programa de donativos Niños Sanos, Familias Sanas hacia la prevención y la detección temprana de la enfermedad renal crónica y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La diabetes es la principal causa de la enfermedad renal crónica.

Los profesionales médicos de San Angelo Diabetes Coalition están haciendo un seguimiento de los resultados de los exámenes que evalúan la función renal de los participantes. Todos los pacientes tuvieron resultados iniciales que apuntaban a la aparición prematura de la enfermedad renal. Alrededor del 90%, según Hines, pudo mejorar estos resultados.

Rojas cuenta que se convirtió rápidamente en una paciente perfecta. Eliminó de su dieta los dulces, las bebidas azucaradas y los carbohidratos. Empezó a hacer rutinas de ejercicios que obtuvo de un libro que Montez le dio. Su familia le brindó el apoyo necesario para no alejarse del objetivo e incluso cambió su propia dieta.

Para diciembre, ya había perdido más de 35 libras. Su nivel de A1C había bajado de 11.8 a 5, lo suficientemente bajo para poder dejar de tomar los medicamentos.

"Me siento muy bien", expresó Rojas. "No voy a volver a ese estado".